Pacari: recorriendo un modelo de comercio justo

por cristina
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Pacari: recorriendo un modelo de comercio justo

Apenas llegué a la comunidad de Santa Rita, ubicada en Archidona, me recibió un cartel que decía: “Pueblo del Cacao y Chocolate”.

Es que es en este lugar, decenas de familias cuidan del cacao en su estado puro: lo siembran, con abonos orgánicos, lo fermentan y lo entregan a la fábrica de chocolate Pacari en una relación de comercio justo.

Justamente uno de los fundadores de esta empresa, Santiago Peralta, fue quien me acompañó en este trayecto. Su empresa ha sido galardonada en repetidas ocasiones en el Mundial del Chocolate, donde ha sido una justa embajadora del país.

La comunidad es pequeña y encantadora.  En sus chakras (huerto en quichua) nace el fruto que mueve la economía: “Somos 147 familias, aproximadamente 800 habitantes. El cacao ha sido la principal fuente de subsistencia de la comunidad”, cuenta Bolívar Alvarado, uno de los líderes de la comunidad quien además fue nuestro guía por el Tour del Cacao y el Chocolate, que es promocionado por todos los medios de difusión con los que cuenta Pacari y que involucra a 34 personas en el Centro de Turismo Comunitario.

Empezó la ruta. Para empezar, desayunamos con frutas frescas de la zona y una refrescante jarra de guayusa (es bien conocida, entre las comunidades indígenas de la a la creencia de que esta bebida energética aleja a las serpientes). Ahí pude conversar con Bolívar y Santiago sobre la relación comercial que mantienen y que destina las ganancias en beneficio de la comunidad.

Desde el 2013, los productores de Santa Rita se relacionan comercialmente con Pacari, cuando Bolívar era el Presidente de la Junta. Santiago Peralta y Carla Barbotó, fundadores de la empresa, iniciaron un proceso de producción cuya idea es mantener el equilibrio entre los productores y la naturaleza, pero que además, contribuye con un modelo de comercio justo en el cual los productores reciben una paga justa por los productos que entregan: “El cacao es un producto estacionario: al inicio de la cosecha lo compramos, la comunidad se encarga de la recolección, peso, pago, fermentación para entregarlo en la fábrica. El proceso prácticamente está en manos de ellos. Lo que queremos es que el dinero se quede en la comunidad. A veces los sacos que usamos para el transporte de cacao se devuelven, la idea es que se genere interés porque éste se despierta cuando se logran resultados”, explica Peralta.

En la parte técnica, existe un balance entre las dos partes. Los productores y los propietarios de Pacari combinan sus conocimientos: “La comunidad tiene cacao extraordinario, pero teníamos que mejorar temas de fermentación y secado. Bolívar comenzó de a poco a aprender este proceso y ahora es un maestro. “Es un arte que pasamos 2 años aprendiendo”, cuenta el fundador de Pacari quien nos acompaña por este tour turístico, el cual es promocionado por todos los medios que acompañan a la comercialización del producto.

Cuando caminamos por los cuartos de secado y fermentación, nos saluda Rosa Andi, la madre de Bolívar quien además, ha traído a la vida a la mayoría de niños de la comunidad con sus conocimientos de partera ancestral. Al consultarle su edad, nos dice 98. Sonríe. Pero su hijo afirma que su verdadera edad es 84. Por mi mente corre este pensamiento: mientras muchos nos disminuimos la edad, Rosita se la aumenta, seguramente porque sabe que el tiempo trae sabiduría.

Con sus botas de trabajo, fabricadas con caucho, ella nos cuenta que es una de las personas que cuida las chacras, que son fertilizadas naturalmente. Esta mujer es una de las fuerzas que mueve a la comunidad: hace varios años sembró muchos de los árboles que hoy dan los frutos del cacao que -una vez procesados- disfrutamos en las barras de chocolate Pacari. Sin ella la comunidad no sería la misma.

Regresamos al Centro Comunitario donde nos espera Digna Pauchi y Doris Andi, quienes nos acompañan en la preparación del maito, un envuelto de tilapia con en hoja de bijao sazonado solo con productos naturales y acompañado de los productos que la chakra quiere darles: “Aquí lo único que compramos de afuera es la sal, porque cada familia tiene su chacra y de ahí se saca la comida, no consumimos cárnicos en general”, cuenta Bolívar.  Una vez asados los maitos, compartimos un almuerzo con nuestros guías.

 

Al consultarles sobre la distribución de las ganancias del comercio del cacao y del turismo, Bolívar responde: “Trabajamos a nombre de la comunidad, debemos rendir cuentas a la Asamblea cada 6 meses y cada 3 meses al grupo de turismo”. Finalmente, de eso trata el Turismo Comunitario: de beneficiar a todos.

En la tarde, el tour termina con la preparación de chocolate artesanal y una apreciación de las características más importantes del cacao antes de convertirse en chocolate. Lo degustamos y disfrutamos de su textura, sus sabores.

Al final del día, Santiago explica lo que los visitantes encontrarán en este viaje: “Una mezcla de cultura, gastronomía y ecología. Es el regreso del hombre en su estado natural. Aquí se puede ver cómo vive la comunidad sin deudas ni créditos, pero con una hectárea de cacao es feliz. Es lo que todos queremos, estar en paz y disfrutar de la naturaleza”.

Para contactar con el tour del Chocolate y el Cacao, comuníquese al 593-2-255 2817

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Jorge Cambisaca Cambisaca mayo 15, 2019 - 3:13 am

me interese del cacao en un feria en el palacio de cristal en Guayaquil hace años ahí escuhe este proyecTo de PACARI , veo que han logrado posesionar la marca a todo nivel, feiitaciones

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