EL COLOR DE LA IGUALDAD

por cristina
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EL COLOR DE LA IGUALDAD

Nunca hay una justificación para la degradación, el envilecimiento o la explotación de otros seres humanos, cualquiera que sea el motivo: la nacionalidad, la raza, la etnia, la religión, el género, la orientación sexual, la discapacidad, la edad o la casta” – Al Hussein, ex Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

Cada 28 de junio, ha sido llamado el Día Internacional del Orgullo LGBTI, desde que en 1970 se iniciaron marchas espontáneas para recordar las protestas ocasionadas en 1969 en Stonewall (Nueva York).

Tras una redada policial los clientes del bar Stonewall Inn protestaron desfilando varias noches consecutivas, en señal de su desacuerdo frente a la lucha contra:

  • La discriminación
  • La criminalización
  • Las agresiones verbales, psicológicas o físicas
  • La falta de oportunidades de trabajo, de amparo legal, de atención médica, de educación, etc.

Hecho que no tardó en replicarse en otros estados y en otras ciudades de otros países y continentes.

El panorama mundial en la esfera de las oportunidades laborales sigue siendo inquietante por la discriminación que aún se mantiene en pie. No han bastado todos los esfuerzos que por décadas han realizado organizaciones internacionales, fundaciones, empresas, grupos sociales o personas particulares persiguiendo un objetivo igualitario que resguarde a todos aquellos grupos humanos, que se cobijan bajo el arcoíris de una bandera, que desde hace algunos años acoge a todas las tendencias sexuales, que quieren manifestarse sin segregación.

 

La lucha continúa 

Persisten muchos desafíos que el mundo debe enfrentar. Entre ellos la ruptura de tabúes acerca de las personas infectadas por el VIH/SIDA o pertenecientes al grupo LGBTI, que por no ceñirse a los modelos establecidos e imperantes llegan a ser objeto de violencia de todo tipo. Sobre estas personas sigue pesando la estigmatización y la discriminación.

Tras leyes plasmadas en documentos y buenas prácticas de convivencia llevadas a cabo en diversos países, el respeto de los derechos de las personas pertenecientes al colectivo LGBTI no es una práctica habitual y menos generalizada. Más bien, podría hablarse de una tarea inacabada. Las medidas que se han tomado a lo largo de los últimos años han resultado insuficientes para ampliar y profundizar la conciencia social en el mundo entero.

Las personas en general, en cualquier entorno, en medio de toda circunstancia, dentro de cualquier condición, necesitamos ser tocadas por las carencias del otro. Así, desde la otredad, es más probable que comprendamos lo que significa vivir en un estado de vulnerabilidad permanente.

Bajo el estricto mandato de respeto que por naturaleza y sentido común nos asiste a todos los seres humanos, les invito a ver este video que promulga un mensaje de la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos:

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