ELLAS…

por cristina
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ELLAS…

El mundo aún está en deuda con las mujeres, un conflicto que, a pesar de tantos esfuerzos, no puede ampliar su horizonte.

2012 marcó el inicio del memorable Día Internacional de la Niña. Así, el 11 de octubre de cada año la Organización de las Naciones Unidas (ONU) remarca los derechos humanos de las niñas, que cobran forma en la discriminación, así como en la desigualdad de género que se delinea desde la infancia, muchas veces, con rumbo hacia el abuso y la cosificación.

 

Tras varios siglos de esfuerzo

Si bien es cierto que la ONU, a través de sus organismos, ha desplegado campañas permanentes a favor de la protección de la niñez y adolescencia, no ha podido erradicar milenarias prácticas sociales que conllevan un sinfín de violaciones de los derechos humanos.

Estas contravenciones de los derechos fundamentales de las niñas, esta invasión de su privacidad, los comportamientos nocivos, atentan a su integridad y marcan profundas huellas sociales, físicas y psicológicas.

 

¿Cómo salvar a una niña?

El propósito de alcanzar la libertad, a través de los años, ha ido mutando de la palabra a la acción. Por supuesto que queda mucho por hacer y eso lo saben las niñas de todo el mundo, aquellas que siguen en pie, gracias a su inconmensurable esfuerzo por mitigar todos los daños sufridos, y aquellas que han encontrado una oportunidad en la tecnología, que ha modificado las condiciones actuales llevando educación, conocimiento y muchas cuestiones más que se vuelven favorables a la hora de abrir la puerta hacia un futuro diferente, sostenible.

Estas luchadoras, hoy en día, suman alrededor de 1,1 mil millones. Ellas, las que quieren hacer la diferencia y pelean por rediseñar la vida de muchas adolescentes e infantes. Ellas, las que están usando sus manos para innovar, crear, inspirar y para tomar las riendas de todos los retos que se imponen cada día.

“Creo que debes estar en el sistema para cambiar el sistema”. Me quedo con estas palabras de la joven iraquí, Taffan Ako, fundadora de EmpowHERment, una organización que ayuda a las mujeres y las jóvenes que fueron esclavas de ISIS o víctimas de la trata de personas. Una forma muy sutil de sacudir al mundo y hacernos entender que el cambio puede ser provocado por cada individuo.

Así se salva a una niña, levantando las voces, uniendo las manos, abriendo ventanas que muestren paisajes diferentes.

 

¿Quién dijo que las niñas no saben de economía?

Alina Morse, una joven emprendedora que se convirtió en una adolescente millonaria gracias a su empresa de dulces saludables sin azúcar «Zollipops«.

Luciana es una niña de 11 años ya da conferencias TEDx y se relaciona con grandes empresarios al ser la dueña de su propio negocio. Ella representará a su país en una cumbre a la que logró llegar gracias a su trabajo y su pasión por el chocolate.

Mikaila Ulmer, a la edad de 4 años, comenzó a vender limonada a partir de una receta que aprendió de su bisabuela. 7 años más tarde se había convertido en millonaria tras lograr un contrato por $11 millones de dólares con una importante cadena de supermercados… ¿cómo lo logró?

Si uno de los propósitos de las empresas es impulsar el emprendimiento, se debe dar cabida a gente emprendedora como estas niñas, que son un modelo a seguir.

¿Se necesita gente emprendedora en el mundo? Pues, ellas lo son.

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