ENTRE EL ANTES Y EL DESPUÉS

por cristina
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ENTRE EL ANTES Y EL DESPUÉS

He dado una mirada diacrónica a la vida empresarial y me he detenido a pensar en que no solo la pandemia dejará marcado un antes y un después, este cambio de situaciones se ha visto ya a lo largo de la historia: de lo rupestre a lo artesanal, de lo artesanal a lo industrial, de lo industrial a lo tecnológico, avances que han implantado otros modelos de vida.

Podría decirse que la Revolución Industrial, a pesar de haber significado subir un gran peldaño en la escalera del progreso socioeconómico, fue una época que ya quedó atrás. No obstante, si hablamos de revolución, podemos comprender que aquella era aún no ha cesado, al contrario, desde entonces, la humanidad ha protagonizado una revolución permanente, que ahora mismo nos mantiene transitando la era digital. Sin embargo, la transición de una era a otra trae consigo ventajas y desventajas, que siempre tienen una repercusión social.

La pandemia universal ha generado silencio, impotencia y dolor. Se han cerrado las puertas de muchas empresas, pero, aun en la adversidad, todos debemos aportar para que no sea algo definitivo. Las puertas cerradas no deben sepultar los sueños ni los objetivos alcanzados. Deben abrirse ventanas, que más allá de la situación dolorosa vislumbren los enormes desafíos y seguramente las múltiples oportunidades que deberán ir descubriéndose.

Hoy por hoy, la necesidad impone una nueva tendencia de activación empresarial para no dejar de llegar al cliente con el producto, algo muy positivo, pero no es todo. Pues, aunque esto ya se venía realizando de alguna manera, la nueva realidad nos encauza hacia el aprovechamiento de la tecnología para hacer de ella una herramienta que realmente permita desarrollar maneras de llegar a los clientes con una atención más personalizada. No se ha llegado a una total madurez empresarial, siempre hay un nuevo reto que se impone.

Consecuentemente, el cambio es un sinónimo de progreso.

Se debe transformar el accionar de las empresas, a fin de impulsar su sostenibilidad y reactivar la economía del país. Una empresa activa no solo es más sustentable, sino que motiva la sostenibilidad de otros sectores que son copartícipes de este proceso: bancos, seguros, salud, movilización, construcción, agroindustria, etc.

Les invito a reflexionar sobre la afirmación de que las empresas en lugar de quebrar, deben abandonar su esquema de negocio tradicional y reiniciar con modelos estratégicos. No queda otro camino.

Durante y después de esta crisis sanitaria, debemos acoplarnos a las nuevas necesidades y limitaciones del entorno.

Quiero finalizar expresando categóricamente que nos encontramos pisando la línea que separa lo que fue de lo que será. Es hora de romper paradigmas y mirar hacia otros horizontes. Definitivamente, las empresas deben reinventarse.

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