¿Por qué cuidar la salud mental es sostenible?

por cristina
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¿Por qué cuidar la salud mental es sostenible?

Por: Cristina Guevara

 

El pasado 13 de enero se conmemoró el Día Mundial de la Depresión. En esta fecha se recordaron algunos datos claves sobre esta enfermedad que es considerada muy frecuente. Según la Organización Mundial de la Salud, afecta a 280  millones de personas en el planeta, es la principal causa mundial de discapacidad y contribuye de forma muy importante a la carga mundial general de morbilidad. Los datos también corroboran que afecta más a las mujeres que a los hombres. En el peor de los casos, puede conducir al suicidio, siendo este la causa de la muerte de 700.000 personas cada año; y  la cuarta causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años.

Sin embargo, los trastornos de salud mental -como este- son un tabú en algunos países y no son tomados con la importancia requerida. Con respecto a esto, el Secretario General de la ONU, António Guterres apunta que la salud mental debe tratarse «con la misma seriedad» que los problemas de salud física. Así lo afirmó en septiembre del 2021 durante un evento de alto nivel sobre intervenciones de salud mental para la consolidación de la paz. 

Los dos últimos años en los que el mundo ha vivido periodos largos de encierro a causa del COVID-19, este tema también salió a relucir. Por esta razón, en mayo del 2020, Guterres instó a los gobiernos, la sociedad civil, las autoridades sanitarias y otras entidades a que se reúnan urgentemente para abordar la dimensión de salud mental durante la pandemia.

A esto se suman las iniciativas de personajes influyentes. Deportistas como la tenista japonesa Naomi Osaka y la gimnasta estadounidense Simon Biles también visibilizaron esta problemática en 2021. Osaka se retiró a finales de mayo del Roland Garros tras ser sancionada por negarse a hablar con los medios de comunicación por cuidar su salud mental. Biles, por su parte, renunció a la final por equipos en los Juegos Olímpicos Tokyo 2020 tras vivir episodios de ansiedad por la presión que afectan su salud mental.

Naciones Unidas también lanzó una campaña con la FIFA para hablar de este tema y motivar a las personas en el mundo a buscar ayuda.

Otro problema con el que se enfrenta este tema es la falta de presupuesto asignado para tratarlo y la falta de generación de políticas públicas. Según un estudio del 2019 de la Organización Panamericana de la Salud,  solo 2% del presupuesto de salud de los países de América Latina y el Caribe se destina a la prevención y el tratamiento de estos trastornos. Por esta razón instó a las a incrementar el presupuesto destinado a la salud mental y asignar los recursos a intervenciones de costo eficacia más comprobada. El presupuesto suele ser asignado en su mayoría a hospitales psiquiátricos, sin embargo queda un faltante para problemas como la depresión que -como lo mencionamos antes- es muy común en la sociedad. 

Dentro de la Agenda 2030 de la ONU, está contemplado el ODS 3 “Salud y Bienestar” en el cual se habla de la salud mental desde el 2015. Sin embargo, hay que tratarlo de forma transversal con los otros objetivos de desarrollo sostenible. La salud mental, por ejemplo, tiene incidencia desde edades tempranas en la educación, la cual es una de las formas de salir de círculos de pobreza. En temas de equidad de género, por otro lado, al tener la depresión una incidencia mayor en las mujeres, al tratarla correctamente se pueden disminuir brechas de género.

Como estos hay varios casos en los que trabajar por la salud mental y por vencer la depresión aportan de manera importante en el universo de sostenibilidad.

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