Sin agua no hay desarrollo

por cristina
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Sin agua no hay desarrollo

Durante la semana pasada, como creo que muchas personas lo hicieron, centré mi pensamiento en lo que está ocurriendo en el mundo. Me he cuestionado qué está pasando con los recursos naturales, con el medio ambiente, con la humanidad, con los malos hábitos y la falta de conciencia, que nos han arrastrado hacia la catastrófica pandemia del Covid-19. Pero también me he cuestionado sobre las cosas positivas que pueden hacerse para aportar a la purificación del aire, al cambio de hábitos de las personas, al respeto por la vida. Sobre todo, me he centrado en el sexto objetivo de desarrollo sostenible, no en vano el agua ocupa las tres cuartas partes de la esfera terrestre.

Ahora bien, el hecho de que nos estemos quedando en casa, no significa un encierro ni una impotencia total para hacer algo por lo que está sucediendo afuera. Debemos tomar en cuenta que los cambios empiezan desde adentro, desde nosotros mismos.

La conciencia que debemos tomar hoy en día apunta a un cambio en nuestra cotidianidad. Nuestra casa en estos días ya no alberga únicamente la vida hogareña, es también el lugar de los negocios, es el aula de clase, es la oficina, el lugar de compartimiento, de trabajo colaborativo, pero también de entretenimiento, de descanso, de unión. De modo que las condiciones actuales nos exhortan a administrar de mejor manera nuestros espacios y nuestro tiempo, y nuestros recursos, por supuesto.

Desde hace tres décadas la potabilización y saneamiento del agua en muchos lugares, tras un arduo trabajo, ha conseguido muy buenos resultados, a pesar de que no se puede hablar de una distribución mundial equitativa y menos en la actualidad, en donde la amenaza número uno es la consecuencia del cambio climático. De manera que es necesario pensar que el recurso hídrico no es eterno, y que quienes tenemos acceso diario al uso del agua debemos cuidarla y racionalizar su consumo con ideas creativas y sostenibles, que aporten a favor de la vida. 

¿Qué ocurriría si por la comodidad, la inconsciencia, la ignorancia y el descuido humanos propiciamos la escasez de agua en el mundo? ¿Qué sucedería si los sistemas de salud a nivel mundial colapsan por la pandemia que ahora nos agobia y el mal se extiende hacia lagos, ríos y mares? ¿A quién le podemos culpar? ¿Quién nos puede devolver el agua pura?

Tantas preguntas y una sola respuesta: Nosotros. Sí, el aporte al cuidado del agua, y con él al cuidado de la vida, depende de cada uno de nosotros. 

 


 

El agua en cifras:

  • El 71% de la población mundial, 5.200 millones de personas, tenía agua potable administrada de manera segura en 2015, pero 844 millones de personas aún carecían incluso de agua potable básica.
  • El 80% de las aguas residuales se vierte en vías fluviales sin un tratamiento adecuado.
  • El estrés hídrico afecta a más de 2 mil millones de personas, y se proyecta que esta cifra va a aumentar.
  • El 80% de los países ha sentado las bases para la gestión integrada de los recursos hídricos.
  • El mundo ha perdido el 70% de sus zonas húmedas naturales en el último siglo.

     Fuente: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

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