UN SALTO CUALITATIVO

por cristina
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UN SALTO CUALITATIVO

En teoría, todos sabemos que la pandemia ha conmocionado al mundo, provocando grandes cambios positivos, como la purificación ambiental y las innovaciones en el modus operandi de las empresas. Pero, asimismo, ha causado estragos innegablemente negativos, como el alto a la producción que han tenido que hacer varias industrias.

El común de las personas piensa que la crisis sanitaria nos ha golpeado tanto que forzosamente deberemos ser mejores. Numerosos reportajes evidencian que las personas creen que la humanidad debe modificar su estilo de vida, ser más responsable, producir sin hacer daño al ambiente, ser más respetuosa, conservar los recursos naturales, cuidar el mundo que heredaremos a las nuevas generaciones… Y no es una utopía, yo también soy parte del grupo que piensa que hacia allá debe caminar la humanidad.

Sin embargo, el problema es bastante complejo, ya que no se trata solamente de cambiar el comportamiento del mundo, puesto que generar una forma de vida en pro de la vida va más allá de que podamos respirar aire puro, pues involucra nuevas formas de trabajar, producir, consumir y desechar que ayuden a sostener la vida: una transformación que lleva tiempo.

En este escenario, pienso que las industrias deben constituir una gran solución ambiental. Pero, como dije, no es difícil comprender que el cambio no puede darse de la noche a la mañana, pues, es necesario que las fábricas vendan el producto ya elaborado o planificado para ser comercializado hasta después de unos 10 años. No obstante, ese salto cualitativo hacia una vida más sostenible deben darlo todas las empresas.

 

Francia está en camino

Un ejemplo muy pertinente es el caso de los autos eléctricos en Francia, en donde el objetivo es la «descarbonización» total en 2050. El país ha trazado como propósito que, después de pasar por restricciones de circulación, a partir de 2040 quede fuera del comercio el vehículo de combustión.

Lejos de ser preocupante, detrás de esto hay una reingeniería empresarial y humana. Por una parte, con esto llegaría el aporte al mejoramiento de la calidad del aire y, por otra, se abren amplias posibilidades de plazas de empleo, que también constituyen un aporte sostenible. Esta nueva realidad, pone el panorama más claro frente a la interrogante de si la humanidad realmente será mejor después de la pandemia.

En la práctica, todos sabemos también que post Covid-19 el cambio se verá a mediano y largo plazo. Si esto se efectiviza, obviamente, las consecuencias benéficas las vivirán las futuras generaciones, nosotros seremos los gestores y protagonistas del cambio.

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