Zoológico de Guayllabamba: un centro de rescate de Fauna Silvestre

por cristina
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Zoológico de Guayllabamba: un centro de rescate de Fauna Silvestre

En diciembre de 2019, recorrí el zoológico de Quito -ubicado en Guayllabamba- junto a su director, Martín Bustamante.

Este zoológico, estaba ubicado antes en el antiguo Colegio Militar de Quito. Años después, se trasladó a este valle cálido donde ahora ocupa un predio de 12 hectáreas y recibe a alrededor de 200.000 visitantes al año, muchos de ellos estudiantes de escuelas y colegios con quienes suelen trabajar en conjunto en temas específicos de enseñanza. 

“Es un derivado del antiguo zoológico del Colegio Militar. Ese tenía la idea de mostrar actividades de atracción con animales exóticos”, menciona Martín quien además comenta que vivieron un proceso de migración de este modelo clásico a convertirse en un refugio de fauna silvestre, donde predominan los animales propios del país: de las 90 especies que viven ahí, solo dos son introducidas, se trata de los leones africanos y las avestruces.

“Nuestro zoológico tiene esa misión: es una autoimposición, trabajar con nuestra fauna y con temas de rescate. Los cóndores, pumas, jaguares, no son animales que vamos a buscar de alguna manera, en el mercado de los zoológicos. Son animales que han llegado de rescate, es un centro de rescate con una exhibición”, comenta.

Para las labores de rescate cuentan con un equipo profesional y un espacio dedicado para este fin, con consultorios médicos para intervenir en cirugías. 

Este centro de rescate recibe alrededor de 350 animales cada año, sin embargo a nivel nacional se rescatan unos 2000 o 3000 animales gracias a su política abierta. “Aquí entran los animales que son traídos por autoridades o civiles. Hemos pensado en no recibir más, pero si nos recibimos ¿qué pasa con nuestra fauna?.

 

Contra el Tráfico de Fauna Silvestre

El tráfico de fauna silvestre es considerado un delito ambiental y está penado por las leyes ecuatorianas. La legislación ecuatoriana contempla castigos de hasta tres años de cárcel y multas de hasta USD 4 000 por la extracción de vida silvestre de su lugar, sin tener en cuenta la compensación exigible por daños ecológicos.

Martín cuenta que hay más tráfico en diciembre. En especial con especies como los monos que son considerados peluches vivientes. El Zoológico de Guayllabamba trabaja constantemente previniendo este delito ambiental a través de una poderosa arma: la educación.  

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